jueves, 11 de julio de 2013




La miliaria -una erupción de pequeñas vesículas rojas y prominentes que suelen tener la “cabeza” blanca o amarilla- se denomina a veces acné del lactante por su aspecto. A pesar de que a menudo afecta a la cara y puede abarcar áreas extensas del cuerpo, se trata de un trastorno cutáneo inofensivo que remite en pocas semanas con los cuidados normales de la piel.
A pesar de lo imponente de su nombre médico, el eritema tóxicotambién es una erupción inofensiva que presentan algunos recién nacidos. Consiste en manchas rojas con vesículas de color claro o amarillento en el centro, similares a las ampollas. Esta erupción suele salir durante el primer día o par de días de vida y desaparece en una semana.
La melanosis pustulosa, una erupción presente desde el nacimiento, sobre todo en bebés de raza negra, se caracteriza por bultitos o vesículas de color marrón oscuro que salpican el cuello, la espalda, los brazos, las piernas y las palmas de las manos. Generalmente desaparece sin tratamiento. Asimismo, no es nada raro ver a recién nacidos con ampollas por succión en dedos, manos o brazos, ya que el feto puede empezar a chuparse estas partes del cuerpo cuando todavía está en el útero materno.



Marcas de nacimiento


A pasar del nombre, no todos los bebé vienen al mundo con marcas de nacimiento. No obstante, las áreas de color rosa o rojo, conocidas como parches salmón o hemangioma plano, son habituales y suelen desaparecer durante el primer año. Aunque se observan más frecuentemente en la parte posterior del cuello, o en el puente de la nariz, los párpados o la frente (de ahí que reciban los graciosos nombres de”picotazo de cigüeña” o “beso de ángel”), se pueden encontrar en cualquier lugar del cuerpo, sobre todo en los bebés de piel clara.
Las manchas sacras o mongólicas están presentes en más de la mitad de los recién nacidos de raza negra, indígenas americanos y asiáticos, y menos frecuentemente en los bebés de raza blanca. Se trata de áreas planas de color azul pizarra o azul verdoso que parecen manchas de tinta y que se pueden encontrar en la espalada, las nalgas u otras partes del cuerpo. No tienen ninguna importancia y casi siempre van perdiendo intensidad hasta desaparecer durante los primeros años de vida.
Los hemangiomas capilares o en fresa son marcas de nacimiento de color rojo, prominentes y de textura rugosa, provocadas por conjuntos de capilares dilatados. Estas marcas pueden ser de color claro al nacer pero típicamente se vuelven rojas y aumentan de tamaño durante los primeros meses de vida. Luego suelen disminuir de tamaño y desaparecer sin tratamiento durante los primeros seis años.
Las marchas tipo vino de oporto, que son de gran tamaño, planas y de color morado rojizo, no desaparecen por sí solas. A medida que el niño va creciendo, los problemas estéticos (percibidos por los padres o por el mismo niño) pueden requerir la atención de un dermatólogo.
Las manchas tipo café con leche, así denominadas por su color marrón claro, están presentes en la piel de algunos bebés. Su color se puede intensificar (o pueden aparecer por primera vez) conforme el niño va creciendo. No suelen tener ninguna importancia a menos que sean grandes o de que el bebé presente seis o más en el cuerpo, lo que podría indicar la presencia de ciertos trastornos médicos.
Los frecuentes lunares marrones o negros, denominados nevo pigmentado, también pueden estar presentes desde el nacimiento o bien aparecer o intensificarse su color conforme va creciendo el niño. Los lunares de gran tamaño o de aspecto extraño deben ser examinados por un dermatólogo porque algunos se deben extirpar.
Hay diversas erupciones inofensivas y problemas dérmicos sin importancia que pueden estar presentes desde el nacimiento o bien aparecer durante las primeras semanas. El acné miliar, también denominado “milio”, consiste en pequeños granitos, planos y amarillos o blancos que salpican la nariz y barbilla. Está provocado por la acumulación de secreciones de las glándulas sebáceas de la piel y desaparece durante las primeras semanas de vida.


Un cefalohematoma 

Es una masa de sangre que se ha filtrado bajo la membrana protectora que recubre uno de los huesos del cráneo. Generalmente está provocado por la presión que ejerce la cabeza del bebé contra los huesos pélvianos de la madre al atravesar el canal del parto. El edema se limita a un lado de la cabeza del bebé y, a diferencia del “tumor del parto”, puede tardar una o dos semanas en desaparecer. La rotura de las células sanguíneas del cefalohematoma puede determinar que el bebé presente una ictericia más pronunciada durante la primera semana de vida. Es importante recordar que tanto los “tumores del parto” como el cefalohematoma se producen cuando ha tenido lugar un traumatismo que ha afectado al exterior del cráneo, por lo que ninguno de ellos indica que se haya lesionado el cerebro del bebé.







Cabeza

Puesto que la cabeza es la parte del cuerpo que suele abrirse paso a través del canal del parto, puede verse afectada por el traumatismo del parto. El cráneo del bebé está formado por varios huesos independientes que a la larga se acabarán fusionando. Esto permite que la inmensa cabeza del bebé se deforme ligeramente al pasar por el estrecho canal del parto sin provocar lesiones ni en el bebé ni en la madre.
La cabeza de un bebé nacido por parto vaginal a menudo presenta algún grado de deformidad o moldeamiento, que es cuando los huesos del cráneo del bebé se deforman y se superponen parcialmente, haciendo que la parte superior de la cabeza del bebé tenga una forma alargada, abombada, ovalada o, incluso, “apepinada”. Este aspecto, que a veces puede resultar chocante, irá desapareciendo a lo largo de los primeros días de vida, a medida que los huesos del cráneo del bebé se vayan redondeando. La cabeza de los bebés que nacen por cesárea o de nalgas (con las nalgas o los pies primero) generalmente no presenta moldeamiento.
Debido a la separación existente entre los huesos que conforman el cráneo del bebé, usted podrá palpar (no tema, no le hará ningún daño) dos fontanelas, también conocidas como “puntos blandos o deprimidos”, en la parte superior de la cabeza del bebé. El de mayor tamaño, ubicado en la parte frontal de la cabeza, tiene forma de diamante y suele medir entre 2,5 y 7,5 cm de ancho. En la parte posterior de la cabeza los bebés tienen otra fontanela, de menor tamaño y en forma de triángulo. No se asuste si ve que la piel que recubre las fontanelas del bebé sube y baja cuando el bebé llora o se esfuerza y cuando está tranquilo e incorporado lo hace con los latidos del corazón. Es completamente normal. Las fontanelas acaban desapareciendo cuando se cierran los huesos del cráneo -generalmente entre los 12 y los 18 meses para la fontanela anterior y en torno a los 6 meses para la posterior.
Además de tener forma alargada u ovalada, la cabeza de un recién nacido puede tener una o varias protuberancias provocadas por el traumatismo del parto. Conocido como caput succedaneum o “tumor del parto”, se trata de una zona circular del cuero cabelludo hinchada y amoratada que generalmente se encuentra en la parte posterior de la cabeza, que es la que primero se abre paso por el canal del parto. Suele remitir en unos pocos días.




Aspecto general de los recién nacidos



El momento en que usted podrá ver, tocar o inspeccionar por primera vez a su recién nacido dependerá del tipo de parto que tenga, de su estado y del estado del bebé. Si tiene un parto vaginal sin complicaciones, deberían permitirle coger al bebé a los pocos minutos de dar a luz.
En la mayoría de los casos, los bebés parecen encontrarse en un estado de alerta tranquila aproximadamente durante la primera hora inmediatamente posterior al embarazo. Ése es un momento perfecto para que usted y su pequeño se empiecen a familiarizar el uno con el oto e inicien el proceso de formación del vínculo. Pero no se desespere si las circunstancias imposibilitan que conozca, vea o coja al bebé inmediatamente después de dar a luz. Pronto podrán pasar tiempo los dos juntos, y no hay pruebas científicas de que el retraso de ese encuentro repercuta negativamente sobre la salud o el comportamiento del bebé, ni sobre la ulterior relación materno-filial.
Durante las primeras semanas, se dará cuenta de que la mayor parte del tiempo su bebé tenderá a mantener los puños apretados, los codos, caderas y rodillas flexionados, y brazos y piernas replegados sobre la parte anterior del cuerpo. Esta postura se perece bastante a la posición fetal que mantuvo durante los últimos meses de embarazo. Los bebés que nacen prematuramente pueden presentar algunas diferencias en lo que se refiere a la postura, aspecto, actividad y comportamiento en comparación con los recién nacidos a término.
Los bebés nacen con una serie de respuestas instintivas a estímulos como la luz o el tacto, conocidas como reflejos primitivos, que desaparecen gradualmente conforme van madurando. Estos reflejos incluyen:
  • Reflejo de succión, que hace que el bebé succione con fuerza cualquier objeto que le pongan en la boca.
  • Reflejo de prensión, que hace que el bebé cierre la mano y apriete fuertemente los dedos cuando le aplican presión en la palma de la mano con un dedo u otro objeto.
  • Reflejo de Moro, o reacción de sobresalto, que hace que el bebé extienda súbitamente los brazos hacia los lados y luego los repliegue sobre el tronco cuando se sobresalta ante un ruido fuerte, una luz intensa, un olor fuerte, un movimiento repentino u otro estímulo.
Asimismo, debido a la inmadurez del sistema nervioso, a los recién nacidos les pueden temblar los brazos, las piernas o la barbilla, particularmente cuando lloran o están agitados.
Durante las primeras semanas generalmente los bebés se pasan la mayor parte del tiempo durmiendo. Esto puede estar todavía más exacerbado durante el primer día o primer par de días de vida en los recién nacidos a cuyas madres les administraron ciertos tipos de medicamentos o anestesia durante el parto.
A menudo a los padres les preocupa el patrón respiratorio de su de recién nacido, debido a la mayor atención que ha recibido últimamente el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). Pero usted debe tener en cuenta que es normal que la respiración de un bebé tan pequeño sea un poco irregular.
Cuando un bebé está despierto, su frecuencia respiratoria puede variar ampliamente, a veces excediendo las 60 respiraciones por minuto, sobre todo cuando está agitado o después de un episodio de llantos. Los recién nacidos también tienen períodos durante los cuales dejan de respirar de 5 a 10 segundos y luego vuelven a respirar por sí mismos. Esto se conoce como respiración periódica, lo que tiende más a ocurrir durante el sueño y se considera completamente normal. De todos modos, si el bebé se pusiera azul o dejara de respirar durante un período de tiempo más largo, se trataría de una emergencia, en cuyo caso debería contactar inmediatamente con el pediatra o llevarlo al servicio de urgencias más cercano.
A pesar de que no empezará a hablar hasta mucho más tarde, su recién nacido producirá una sinfonía de sonidos -sobre todo grititos de alta frecuencia- además de los llantos de rigor. Los estornudos y los hipos también son muy frecuentes, y en los recién nacidos no indican que el bebé padezca alguna infección, alergias o problemas digestivos.






Los cuidados para enfermos terminales, ¿son adecuados para su hijo?



Muchos padres se resisten a aceptar cuidados para enfermos terminales para sus hijos porque sienten que, si lo hacen, están perdiendo las esperanzas. Del mismo modo, algunos proveedores de atención médica se resisten a recomendar los cuidados para enfermos terminales, ya que no están dispuestos a renunciar a la búsqueda de una cura y desean hacer todo lo que esté a su alcance para ayudar a que un niño viva el mayor tiempo posible. Sin embargo, la finalidad de los cuidados para enfermos terminales no es que se pierdan las esperanzas; en cambio, es darles a los pacientes y a quienes los cuidan la esperanza de la mejor calidad de vida posible durante todo el tiempo de vida que tengan los pacientes.
Elegir los cuidados para enfermos terminales para un hijo es, sin lugar a dudas, la decisión más difícil que un padre tomará jamás. Después de considerar las necesidades individuales de su hijo y su familia, quizás sea útil hablar con proveedores de atención médica, consejeros espirituales, trabajadores sociales, consejeros o familiares que puedan ayudarlo a poner en orden sus sentimientos y tomar una decisión. En función de la edad y la madurez de su hijo, es posible que él o ella desee ser parte de este proceso de toma de decisiones.
Puesto que se trata de una decisión extremadamente difícil, a veces las familias no tienen en cuenta los cuidados para enfermos terminales hasta poco tiempo antes de la muerte del niño. Sin embargo, si estos servicios se piden antes en el proceso, los niños y sus familias reciben más ayuda y apoyo disponible.




¿Quién paga por los cuidados para enfermos terminales?


La mayoría de los planes de seguros, incluidos Medicare y Medicaid, cubren totalmente o en parte los cuidados para enfermos terminales. En general, la cobertura médica se brinda a los pacientes cuya esperanza de vida no supera los 6 meses. Si un niño necesita recibir servicios para enfermos terminales durante más tiempo, por lo general la compañía aseguradora reevaluará su enfermedad y es posible que continúe cubriendo los cuidados en cuestión.


¿Dónde se brindan los cuidados para enfermos terminales?


Muchas personas piensan que estos cuidados se brindan en un solo lugar; sin embargo, estos servicios se pueden prestar en diferentes sitios. La mayor parte de los cuidados para enfermos terminales se brindan en los hogares de los pacientes y están a cargo de organismos comunitarios de cuidados médicos en el hogar o programas independientes de cuidados para enfermos terminales. Sin embargo, también se pueden prestar en centros de cuidados para enfermos terminales así como en hospitales, clínicas y centros de atención a largo plazo


¿Qué servicios están disponibles para enfermos terminales?


Los servicios de cuidados para enfermos terminales están diseñados para satisfacer las necesidades únicas de un niño desahuciado y su familia. Los niños reciben tratamiento del dolor y asesoramiento para aprender a sobrellevar el desenlace inevitable de su enfermedad. Las familias y los seres queridos reciben apoyo y asesoramiento para ayudar a cuidar al niño, y sobrellevar la tensión emocional que producen la enfermedad, la pérdida y el duelo.
El equipo de cuidados para enfermos terminales gira en torno a los padres y a otros familiares del niño. Involucrar a los familiares en la toma de decisiones les permite sentir que tienen un mayor control del cuidado del niño. Los cuidados están a cargo de un equipo de profesionales con conocimientos y experiencia en diversas disciplinas, entre ellos, médicos, personal de enfermería, trabajadores sociales, terapeutas, psicólogos, docentes, asistentes de cuidados médicos en el hogar y consejeros espirituales. El equipo también puede incluir voluntarios de la comunidad que cuentan con capacitación en las cuestiones únicas que tienen que ver con la muerte y los moribundos, y que están dispuestos a brindar la ayuda que esté a su alcance.
Un tema de interés principal de los cuidados para enfermos terminales es el cuidado paliativo, que incluye minimizar el dolor y otros síntomas. Otros servicios para enfermos terminales para el niño y la familia pueden incluir:
  • apoyo emocional
  • información y consejos
  • servicios de enfermería
  • asesoramiento nutricional
  • atención de relevo, que ofrece alivio temporal para la enorme tensión que sufren los padres que brindan cuidados para enfermos terminales a los niños en el hogar
  • terapia artística, musicoterapia y terapia a través del juego, que ayudan a que los niños y sus familiares exploren y expresen sus sentimientos
  • actividades para los hermanos
  • cuidado espiritual, por ejemplo, investigar el significado de la muerte y brindar ayuda con ceremonias o rituales religiosos
  • ayuda práctica con las tareas cotidianas
  • asesoramiento y apoyo para el duelo, que ayudan a los padres y otros familiares durante el proceso de la pérdida de un ser querido
Según el servicio, éste se puede ofrecer en situaciones emergentes, de día o de noche, pero la mayoría se pueden programar con antelación en función de lo que es más conveniente para los familiares y los pacientes.





¿Qué son los cuidados para enfermos terminales?


Los cuidados para enfermos terminales, a veces llamados cuidados paliativos terminales, están diseñados para los pacientes que se encuentran en las etapas finales de una enfermedad terminal. Como fenómeno relativamente nuevo en los Estados Unidos, los cuidados para enfermos terminales han dejado de ser un movimiento a cargo de voluntarios para convertirse en una parte importante del sistema de atención médica que ayuda a garantizar que todos los pacientes desahuciados reciban atención integral y compasiva. Los cuidados para enfermos terminales se centran no solo en que la muerte ocurra con el menor sufrimiento, la mayor comodidad y toda la dignidad posibles, sino también en que la vida sea tan plena como se pueda hasta el momento del fallecimiento.
Habitualmente, se brindan cuidados para enfermos terminales a aquellas personas cuya esperanza de vida no supera los 6 meses y que han dejado de recibir tratamientos curativos. El objetivo de los cuidados para enfermos terminales no es acelerar ni retardar el proceso de la muerte, sino brindar la mejor calidad de vida posible a los pacientes desahuciados y sus familias. Estos se centran en prevenir y aliviar el dolor y el sufrimiento, y en reducir el miedo y la ansiedad que se asocian con el final de la vida de una persona.